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Si quieres Adelgazar ¡Deja las excusas!

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Si quieres adelgazar ¡Deja las Excusas! Y para lograrlo quiero que me acompañes a analizar las excusas que te sabotean ¿Has notado que cuando tomas decisiones que sabes que te van a beneficiar te cuesta mantenerlas?

Supongo que si estás leyendo esto es un hecho que tienes un auténtico interés en lograr resultados en perder peso y mejorar tu salud.

Estoy segura también de que has hecho muchos intentos, algunos por un camino que prometía ser rápido y fácil y otros usando el sacrificio, la exigencia exagerada y la culpa.

Y es probable que te hayas dado por vencido en poco tiempo, bien porque obtuviste cierto resultado y creíste que era suficiente o tal vez porque por más que lo intentaste no lo lograste y finalmente abandonaste por cansancio.

En todos estos intentos es muy probable que haya un punto en común y que será el tema del artículo de hoy:

¿Quieres adelgazar? Deja las excusas que te sabotean.

Pero antes de pasar a nuestro tema central permíteme hacer una reflexión:

Tus fracasos tienen su raíz en una sola causa, y espero que puedas aceptar mi honestidad sin molestarte:

¡El problema eres tú! Si quieres adelgazar deja las excusas

Tu eres el responsable de tus resultados, tú eliges el enfoque y diseñas el plan de acción correcto o equivocado.

Una verdad absoluta es que lo que siembras será lo que coseches.

Ha llegado el momento de pararte frente al espejo y hacerte una pregunta:

si quieres adelgazar deja las excusas

¿Por qué estoy gordo y/o enfermo?

Y confío en que la responderás con total honestidad.

Sin excusas, sin buscar culpables y sin contemplar el fracaso antes de ni siquiera haber comenzado.

Porque todo lo que has hecho en tu vida, toda elección y decisión, todo exceso, cada error cometido, es una semilla que sembraste y dio su fruto.

Eres el resultado de tus elecciones.

No vale la pena engañarte y empeñarte en buscar una causa fuera de ti.

¡Sólo tu eres responsable!

Es posible que te duela reconocerlo. Que, al hacerte consciente de tu responsabilidad una vez más intentes justificarte

Si quieres adelgazar deja las excusas ¡Para!

Si reconoces que tú eres el responsable, también entenderás que sólo tú puedes hacer algo al respecto y ese reconocimiento es un regalo.

El primer paso y el más importante es aceptar que tus resultados no dependen de nada que pase afuera, sino de lo que pasa dentro de ti.

Esto significa que hoy mismo puedes comenzar a tomar nuevas elecciones, a sembrar nuevas semillas.

Hoy quiero desafiarte a realizar una nueva siembra, que garantice una mejor cosecha.

¿Qué semillas puedes comenzar a sembrar ahora mismo?

  • Leer, educarte y  y aprender para que elijas y actúes basado en el conocimiento
  • Aprender a tomar decisiones firmes y conscientes y comprometerte con tus resultados.
  • Concentrar tu energía en el propósito que buscas  y en lo que se requiere para llegar a él.
  • Preguntarte cada noche si lo que hiciste en el día, te llevará a donde quieres estar.
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¡La vida es un desafío!

Te invito a tomar las riendas de tu bienestar, de tu peso y tu salud.

Renuncia a las excusas, a delegar tu responsabilidad en otros, te reto a cambiar tu actitud.

Ha llegado la hora de hablarte con la verdad, una verdad que te hará libre.

Juntos vamos a descubrir la raíz de tus problemas de actitud, peso y salud.

Pero para lograrlo necesitas ser lo más honesto, fuerte y determinado que puedas ser.

Honesto para aceptar lo que ya es, y fuerte y determinado para  transformarlo en lo que quieres que sea.

Para eso necesitas hacer lo mejor, dar lo máximo, leer y aprender más, pensar, elegir y vivir mejor

Aceptar el desafío de convertir tu vida en algo excepcional.

Y para lograrlo debes comenzar por las elecciones y acciones de cada día, ellas son las semillas que siembras y si las semillas son buenas puedes esperar con confianza  la cosecha.

Pero… espera un momento, antes debes retirar la mala hierba que puede arruinar tu cosecha.

Las excusas que sabotean tus propósitos de perder peso y mejorar tu salud.

Sólo así podrás dejar de justificar tu fracaso, abonar el terreno con pensamientos poderosos y cuidar la siembra  con una estrategia adecuada.

Pero debes tener en cuenta, que toda semilla requiere de un proceso de germinación y crecimiento, antes de dar fruto.

Si pretendes que tu siembra dé fruto de inmediato, si te ofrecen frijoles mágicos que crecen de repente, si buscas fertilizantes milagrosos que aceleren la aparición de los frutos, puedes suponer cuál será la calidad de tu cosecha y la duración de los resultados.

Veamos entonces una lista de malas hierbas mentales o excusas que te sabotean.

Te encargo la tarea de analizarlas, cuestionarlas, y ver cuántas de ellas usas para justificarte, y  culpar a algo o alguien más, de tus resultados.

Vamos a clasificarlas por categorías para mayor claridad:

Excusas genéticas, de fisiología e identidad:

El sobrepeso hace parte de mi identidad, perdería mi estilo, soy un gordito simpaticón.

Yo no vivo de apariencias, lo que importa es quien soy y no cómo me veo.

En mi familia todos somos gruesos, así somos y así seguiremos siendo.

Me cuesta bajar de peso porque tengo metabolismo lento, sufro de la tiroides, mi genética es así.

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Excusas de tiempo, dinero y estilo de vida

No tengo tiempo de comer bien, mi rutina me lo impide, trabajo todo el día y como lo que puedo.

Yo no sé cocinar, no me gusta la cocina y no tengo tiempo para comer de manera saludable.

Tengo muchos compromisos sociales, laborales, familiares, no puedo cuidar mi alimentación.

Cocinar para mi familia los alimentos que no puedo comer, es una verdadera tortura.

No puedo hacer ejercicio, me duelen las rodillas, no me queda tiempo, estoy muy pesado.

Excusas de comodidad la ley del menor esfuerzo

Yo no sirvo para hacer dieta, soy muy glotón y me gusta comer.

No sirvo para aguantar hambre y hacer sacrificios, mi voluntad es muy débil.

Claro que quiero bajar de peso, pero no tengo tempo para leer y aprender, dime que comer, dame menús, recetas, cantidades, horarios, trucos.

Para qué hacer dieta si al final recupero el peso perdido y hasta más.

No tengo fuerza de voluntad, no soy capaz de dejar las harinas, mi debilidad es el dulce.

No me gustan las grasas, me dan asco, no me gusta el huevo, soy intolerante al gluten, odio los vegetales.

Excusas del paradigma y las creencias

Yo hago dieta, como saludable, me encantan las frutas, como cereales integrales, poquitas harinas, nada de grasa, pero siempre tengo hambre.

El secreto es comer de todo con moderación, lo que importa es la cantidad, además me tomo mis medicamentos con juicio.

Esa dieta es muy cara, los ingredientes son super costosos y no puedo pagarlos.

La grasa es mala para el corazón, me tapan las arterias y me suben el colesterol.

La excusa médica

Tengo resistencia a la insulina, bajar de peso es difícil para mí.

Estoy enfermo del corazón, no puedo hacer esfuerzos físicos.

Tengo diabetes, no puedo aguantar hambre.

Mi medico me prohíbe hacer este tipo de dietas

Mi nutricionista dice que esa dieta es fatal para mi salud.

Presión social, familiar y laboral que nos sirven de escusas 

Mi pareja no me apoya, me critica por mi sobrepeso, pero si hago dieta se enoja.

Mi familia me critica, me dicen fanático y me tientan para romper la dieta.

Mis amigos me presionan, me hacen sentir que no pertenezco

Desde que hago dieta me siento fuera de lugar

si quieres adelgazar deja las excusas

Y mi favorita:

Necesito perder peso, sé cómo perderlo, pero no quiero hacer las cosas que necesito hacer para perder peso, sin embargo, aún quiero perder peso

¿Cuáles de estas excusas aplican para ti?

El primer paso es reconoce tus excusas y dejar de ampararte en ellas.

Esa es la realidad, para darle solución a un problema debes  reconocer que existe, que tú lo has creado, y que sólo tú puedes solucionarlo.

Son todas estas excusas las que  te impiden buscar la solución, porque al negar el problema rechazas el remedio.

Puedes ir por la vida quejándote, usando excusas para justificar tu fracaso, puede que otros te crean o simplemente te escuchen resignados.

Puedes enojarte cuando te quejas y alguien te da un consejo o te quiere ayudar, de inmediato reaccionas sintiéndote juzgado y criticado.

El problema sigue siendo tuyo y el afectado sigues siendo tú, tendrás que asumir las consecuencias y pagar un precio por tu indecisión.

O puedes asumir tu responsabilidad, tomar las riendas de tu vida, eliminar las excusas  y hacer las elecciones correctas.

Si aun no lo has hecho únete a nuestro Grupo privado en Facebook KETO FÁCIL, encuentra apoyo de personas que dejaron atrás las excusas y se comprometieron con su peso y su salud.

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